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Turismo sexual en Sudáfrica
México, (Mmilenio.com) Ahí va la fanaticada panbolera bien feliz a la Copa Mundial de Futbol, con el deseo de pasar jornadas llenas de entusiasmo por el deporte de las patadas, pero también con la intención de echarse sus chupirilines, de entrarle a la pachanga y hasta de gozar con encuentros sexuales llenos de esa adrenalina que provoca relacionarse con una o un desconocido.

Porque es de todos sabido que los Mundiales, los Juegos Olímpicos y demás eventos masivos se prestan para el turismo sexual. Numerosos fanáticos se atascaron con las alemanas y europeas del este hace cuatro años, o con las maravillosas griegas en 2004. Ahora, se relamen los labios pensando en las diosas de ébano de la sede mundialista.
Pero resulta que Sudáfrica es el país con más personas en el mundo viviendo con VIH/sida. Sí, señores, ahí se contagian, diariamente, unas mil 500 con el virus de inmunodeficiencia humana y la población afectada asciende a casi seis millones. Sin embargo, ¡pocos lo saben! A pesar de que se hicieron algunas campañas al respecto desde hace meses, muchos creen que de todo el continente africano, Sudáfrica es donde hay más control del VIH/sida, y aterrizan en las diversas sedes con un gran deseo de llegar hasta donde las arañas tejen su nido sin protección alguna.
Por ello, Gran Bretaña envió 42 millones de condones en respuesta a una petición del presidente sudafricano, Jacob Zuma. Diversas ONG han estado trabajando en campañas de información y control. La FIFA había estado renuente de aceptar que se regalaran preservativos durante los partidos, pero cedió finalmente (esperemos que los hinchas no los hinchen durante los encuentros para usarlos a manera de globos).
Yo espero que los compatriotas que van con la pasión encendida, estando allá salgan igual que la selección nacional en el partido inaugural: que se acerquen, se acerquen, ¡pero no la metan! Porque fíjense nada más: se calcula que acudirán medio millón de visitantes, todos con ganas de deschongarse, y llegarán durante el Mundial alrededor de 40 mil trabajadoras sexuales (más las que viven ahí), así que no está de más darle algunos consejitos a los paisanos que están a punto de irse a esos lares o ya están allá y nos leen por internet.
Primero, lo más obvio: usen preservativo. ¿Qué les cuesta cargar todo el tiempo su hulito mágico? Busquen hospedarse en el grupo hotelero de Ciudad del Cabo que distribuirá entre sus huéspedes 160 mil preservativos para “jugar seguro”. Si de plano andan muy encendidos, arrímense a un o una connacional que vaya en su grupo, porque más vale malo por conocido que bueno por conocer, pero aun así, ¡no se olviden de usar condón! Ojo, no se les ocurra hacerse un tatuaje o un pearcing por allá; nada de que “mire, compadre, vamos a tatuarnos en el brazo a Zakumi para regresar con un souvenir bien bonito”. No olviden que es posible que el VIH se contagie a través del uso de agujas (ya ni hablemos de la idea de meterse un arponazo por allá).
Por favor, virigüen antes de irse a lo oscurito con el o la primera que les sonría bonito. No se crean unos don Juanes si de pronto les dicen que una chiquilla quiere con ustedes. El tráfico de menores es otro de los males de esta nación y se tiene previsto que aumente considerablemente durante estos días.
Otra problemática que se vive en Sudáfrica es la de las violaciones, las cuales son sumamente frecuentes. Sólo en Ciudad del Cabo se registran diez nuevas violaciones a la semana. Se dan en mujeres de todas las edades por el simple hecho de que quienes las cometen pueden salir impunes, y también se registran por cuestiones de homofobia: la ONG ActionAid ha denunciado la impunidad con que se llevan a cabo los denominados (por los violadores) “correctivos” contra mujeres lesbianas para curar una supuesta psicosis que “las obliga a aborrecer a los hombres”. En el año 2008 se registraron más de 500 mil denuncias.
Por ello, la doctora sudafricana Sonnet Ehlers propuso la distribución gratuita de un preservativo antiviolación, el cual se introduce en la vagina como si fuera un tampón. Es una funda de plástico que cuenta con puntas en forma de sierra en su interior; en caso de producirse un asalto sexual, estas aristas atraparían el pene del hombre causando un gran dolor e inmovilidad.
Entonces, les pedimos que lleven buenas defensas, compatriotas. Pero no como los de la selección, que son los únicos hombres que tendrían que tener lecciones enfocadas en la penetración (ya me los imagino, yendo a terapia tras regresar del Mundial y diciendo: “Oh, pus yo leí en El Sexódromo que meterla no era todo en la vida, que no debía ser coitocentrista, sino aprender a juguetear, y por eso nunca metí la pelota en la portería”).
En fin, amigos, no dejen que el VIH les meta gol. Ya sea que vayan a Sudáfrica o a ver el fut al bar de la esquina, si se les pasan las cucharadas, les entran las ganas y/o no traen condón, ¡aguántense! Confórmense con bailar el “Waka, Waka” y tener orgasmos… pero con cada anotación.





