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Dos de febrero, Día Mundial de los Humedales
(diarioaxaca.com) Los humedales son extensiones de marismas, pantanos y turberas, o superficies cubiertas de aguas, sean éstas de régimen natural o artificial, permanentes o temporales, estancadas o corrientes, dulces, salobres o saladas, incluidas las extensiones de agua marina cuya profundidad en marea baja no exceda de 6 metros.
La Convención de Ramsar, en su artículo 1.1, distingue cinco tipos principales de humedales naturales y los artificiales, a saber:
• Marinos (costeros, lagunas, costas rocosas y arrecifes de coral)
• Estuarinos (deltas, marismas de marea y manglares)
• Lacustres (lagos)
• Ribereños (adyacentes a ríos y arroyos)
• Palustres (marismas, pantanos y ciénagas)
• Artificiales (estanques de cría, tierras agrícolas de regadío, embalses, etc.)
Importancia de los humedales
Los humedales prestan una amplia gama de servicios importantes y fundamentales de abastecimiento para el bienestar del hombre (peces y fibras, purificación del agua, protección de costas, recreación y turismo).
Los humedales abarcan una proporción considerable de la superficie del planeta; el total se ha estimado en 1,280 millones de hectáreas (aproximadamente el 9% de la superficie de la Tierra).
Los humedales poseen además atributos como parte del patrimonio cultural de la humanidad y son base de importantes tradiciones sociales, económicas y de identidad cultural local.
Las predicciones de cambio climático mundial estiman un aumento en la pérdida y degradación de la biodiversidad de los humedales, incluidas especies que no pueden desplazarse y especies migratorias que dependen de ellos.
La Convención Ramsar
El 2 de febrero de 1971 se llevó a cabo la Convención sobre los Humedales de Importancia Internacional en la ciudad de Ramsar, Irán, a orillas del mar Caspio.
Desde sus inicios, la Convención sobre los Humedales o Convención Ramsar tuvo un gran impacto por su visión y misión; entró en vigor a finales de 1975 y es el único pacto ambiental mundial abocado a un ecosistema en particular, con la finalidad de proteger los hábitats y especies que de ellos dependen.
La Convención sobre los Humedales es un tratado intergubernamental que proporciona el marco para la acción y cooperación internacional en pro de la conservación y el uso racional de esos ecosistemas y sus recursos, a fin de fomentar una conciencia y un desarrollo sostenible de los mismos.
México y la Convención Ramsar
México se adhirió a la Convención el 4 de noviembre de 1986, al incluir a la Reserva de la Biosfera Ría Lagartos (Yucatán) como humedal de importancia internacional.
Uno de los principales logros de esta Convención ha sido la creación de la Lista de Humedales de Importancia Internacional o Lista de Sitios Ramsar, cada país miembro al suscribirse a ella se compromete a conservar los humedales que adscriba a la Lista y a asegurar el mantenimiento de sus características físicas, químicas y biológicas a través de programas de conservación y restauración.
Manglares de México
En materia de humedales, la Comisión Nacional Forestal trabaja desde 2004 en la restauración y conservación de zonas de manglar en nuestro país, donde existe una superficie de 655 mil 667 hectáreas de este ecosistema, distribuidas en el interior de lagunas c osteras y sistemas estuarinos del Golfo de México y del Océano Pacífico.
De las 69 especies de manglares conocidas en el mundo, cuatro de ellas constituyen este tipo de bosques en el territorio nacional: Rhizophora mangle (mangle rojo), Avicennia germinans (mangle negro), Laguncularia racemosa (mangle blanco) y Conocarpus erectus (mangle botoncillo), todas ellas bajo protección especial según la NOM-059-SEMARNAT-2001. Estas especies son producidas para restaurar este ecosistema a través de los beneficiarios del programa de Proyectos Especiales.
Las zonas en donde se distribuyen los manglares a lo largo de las franjas costeras se dividen en cinco regiones:
1) Pacífico Norte: Baja California, Baja California Sur, Sonora y Sinaloa,
2) Pacífico Centro: Nayarit, Michoacán, Jalisco y Colima.
3) Pacífico Sur: Guerrero, Oaxaca y Chiapas.
4) Golfo de México: Tamaulipas, Veracruz y Tabasco.
5) Península de Yucatán: Yucatán, Campeche y Quintana Roo.
Los manglares mejor desarrollados y más extensos se encuentran en tres sistemas lagunares: la Laguna de Términos, en Campeche; Teacapán-Agua Brava-Marismas nacionales, en Nayarit y Sinaloa, y en Chantuto-Tecupala-Panzacola, en Chiapas.
Conservación y restauración de manglares
A pesar de ser reconocidos como los ecosistemas más productivos del planeta, los manglares presentan en México un deterioro creciente debido a diversas causas, dentro de las que destaca el cambio de uso de suelo para actividades humanas como desarrollos turísticos y de vivienda, así como la apertura de caminos. La pérdida de manglares obliga a desarrollar acciones para frenar su deterioro y promover la conservación y restauración de estos ecosistemas, acciones de alta prioridad para el Gobierno Federal.
En los proyectos de conservación y restauración forestal de áreas de manglar deforestadas y degradadas participan instancias del gobierno federal, ejidos y comunidades, cooperativas pesqueras, organizaciones no gubernamentales y universidades.
Para definir las estrategias de rehabilitación se requiere identificar terrenos o áreas susceptibles a restaurar desprovistas de esta vegetación o alteradas sus funciones naturales. Se identifican tres estrategias que pueden combinarse durante el proceso de recuperación de la funcionalidad del ecosistema.
• Restauración hidrológica. Consiste en dar mantenimiento y hacer bordes y canales con la finalidad de disminuir las condiciones anóxicas, así como las altas concentraciones de sales en el sedimento y el tiempo de residencia del agua.
• Reforestación o forestación. La reforestación se aplica en áreas desprovistas de vegetación con condiciones hidrológicas que favorezcan el establecimiento y desarrollo de los mangles. La forestación se aplica cuando no existe posibilidad de restaurar el área impactada dentro de los intervalos de tolerancia de las especies de mangle.
• Restauración hidrológica y reforestación. En algunos casos las actividades de restauración hidrológica son suficientes para la recuperación del manglar induciendo la regeneración natural de la vegetación, sin embargo es factible complementar las actividades de restauración hidrológica con actividades de reforestación para acelerar el proceso de restauración forestal.
La combinación de actividades incluye las de limpieza y desazolve, otras buenas prácticas y el mantenimiento y protección de los trabajos. Todo ello ayuda a inducir la recuperación de la cobertura vegetal por medio de la reforestación y la rehabilitación del flujo hidrológico, de manera que se propicien las condiciones óptimas para obtener una calidad física y química del agua que permita la supervivencia y recuperación de la cubierta de vegetación forestal.





