Capacitación turística ayuda a comunidad

Quito, (telegrafo.com.ec)  Al noreste de Pichincha, a dos horas de Quito, está ubicada Malchinguí, la parroquia más grande del cantón Pedro Moncayo. A pesar de que su nombre significa “tierra amarilla y estéril”, el lugar está lleno de atractivos naturales, culturales e históricos.

Su iglesia de estilo grecorromano, el bosque primario, las Lagunas de Mojanda y el parque recreacional Jerusalén se han convertido, por la visión y el trabajo de la Corporación Corporasyc, en los elementos clave  que sirven para promover el desarrollo del pueblo a través  del turismo comunitario.

Después de tomar un curso de capacitación de ocho meses, dictado por el Ministerio de Turismo para formar guías nativos y especializados, doce habitantes de la parroquia decidieron  aprovechar lo aprendido y emprender un proyecto turístico.

Lo capacitados buscaban que aporte a su economía, pero que, principalmente, incentive el desarrollo de los pobladores de Malchinguí. Así  nació Corporasyc.

Con apenas un año de existencia, la corporación cuenta con un campamento base (del que disponen por  una sociedad establecida con el dueño de la propiedad) y el equipo completo para acampar y ofrecer a sus clientes seguridad y   sana diversión.

“Lo alcanzado hasta ahora no hubiese sido posible sin el trabajo en equipo y el aporte de todos”, señala Sara Nicolalde, miembro de la corporación, ya que hicieron un préstamo para poder dotar de lo necesario a su emprendimiento.

Un hermoso sendero que rodea el campamento “Las Segovias” es parte del trabajo realizado por el grupo de guías, quienes con palos de eucalipto y soga formaron un camino que permite a los visitantes contactarse con la tranquilidad de la naturaleza.

Personajes como el animero, el guagua auca y el duende, acompañan el recorrido a este campamento gracias a las leyendas relatadas por los guías, ya que uno de sus objetivos es transmitir las creencias de su pueblo para preservarlas.

Para Nicolalde es fundamental compartir con el turista la riqueza cultural e histórica de Malchinguí.

Por ello, en varias ocasiones como parte del paquete turístico ofrecen presentaciones de un grupo de danza tradicional y de músicos que interpretan instrumentos andinos. Además, la alimentación para los visitantes está compuesta por comida típica del sector.

“Esto nos permite incluir a otras personas y eso es lo importante de nuestro proyecto”, agrega Nicolalde.

De ese modo, la guía sostiene que se genera desarrollo, pues la gente de la parroquia recibe beneficios a todo nivel.

Jimena Heredia   tomó el curso y posteriormente formó parte de Corporasyc, porque le permite tener ingresos económicos sin descuidar a su familia.

Heredia  es especialista en flora y fauna, y durante las caminatas no deja de explicar las utilidades de las plantas medicinales y de compartir con los turistas sus conocimientos sobre las aves.

“Estoy muy feliz de ser parte de la corporación porque a través de esta actividad, que me gusta mucho, aprendí a conocer más a mi parroquia y a la naturaleza”, cuenta Heredia, quien resalta que en el sector existen alrededor de cincuenta  especies de aves. Por ello, el lugar es perfecto para quienes gustan de la observación y el estudio de  ovíparos.

Cada uno de los guías tiene afición por un tema en específico, lo esencial -como explica Nicolalde- es “explotar las cualidades de cada uno de los miembros de la corporación, permitir que cada uno se especialice en el área que se desenvuelve mejor”. Así -continúa- llegan a  formar un grupo   que es capaz de ofrecer al turista una variedad de opciones.

Una de las alternativas es acompañar las fogatas -en caso de que el turista decida acampar- con la música de Jose Perugachi, guía nativo que deleita a los visitantes con canciones sobre la naturaleza. Las composiciones son de su autoría.

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