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Arte de ayer para el turismo de hoy
Madrid, (lavanguardia.es).- El alcalde de la Vall de Boí, Joan Perelada, recuerda como si fuera ayer la madrugada del 30 de noviembre del año 2000. Después de una tensa noche de espera, a las 7.15 horas, una llamada desde Sidney confirmó que el conjunto de iglesias románicas había recibido el visto bueno de la Unesco para su inclusión en la lista de monumentos patrimonio de la humanidad. "Abrimos unas botellas de cava a pesar de la hora y todas las campanas del valle tañeron un buen rato para comunicar a los vecinos que habíamos conseguido hacer realidad un sueño". Han pasado diez años de aquella declaración y hoy la Vall de Boí ha sabido sacar provecho de ella como segundo motor –el primero es el parque nacional de Aigüestortes– para el desarrollo turístico, cultural, económico y territorial del municipio. El románico ha atraído más de 1,2 millones de visitantes a la Vall de Boí esta década, algo más de 140.000 al año.
"Ganamos mucha autoestima y apoyo para la promoción del territorio", afirma el alcalde, que también preside el Patronat de la Vall y forma parte del Consorci del Romànic, el organismo creado por el Ayuntamiento para gestionar y difundir el conjunto de nueve iglesias, una entidad que no pudo arrancar hasta el 2007 y que actualmente recibe un presupuesto de unos 600.000 euros anuales ya que se incorporaron la Generalitat, la Diputación, el Consell comarcal de l'Alta Ribagorça y los obispados de Lleida y Urgell.
La declaración por parte de la Unesco no significa que esta organización mundial aporte subvenciones para el conjunto románico, aunque se asegura de que se actúa en los monumentos con el objetivo de seguir manteniendo la unidad de estilo arquitectónico –románico lombardo de los siglos XI, XII y XIII– y que no se altere su concepción inicial, que fueron las cualidades por las que consiguieron ser patrimonio mundial. Desde el 2001 se han ido restaurando iglesias, con sus correspondientes catas arqueológicas, estudios museográficos, iluminación y adecuación y reforma de sus interiores y de su entorno con la construcción de nuevos accesos y aparcamientos. El lavado de cara se nota en Sant Climent y Santa Maria de Taüll, Sant Joan de Boí, Santa Eulàlia d'Erill-la-Vall, Sant Feliu de Barruera, la Nativitat de Durro, Santa Maria de Cardet y la ermita de Sant Quirc de Durro. De las nueve iglesias, sólo una, La Assumpció de Cóll, está pendiente de que se inicien las obras de adecuación y reforma, una vez han concluidas las excavaciones arqueológicas previas.
En estos diez años, se han invertido en reformas y rehabilitaciones unos 1,2 millones de euros, cifra que se repetirá en los próximos dos años, repartida entre todos los templos, gracias al convenio Romànic Obert firmado por la Generalitat y La Caixa. Dentro de estas actuaciones se destinarán 200.000 euros a dos iglesias románicas del núcleo de Irgo, que no están incluidas en el conjunto patrimonial mundial. El viajero que quiera planificar su visita al conjunto de iglesias puede empezar visitando el Centre del Romànic de la Vall de Boí, ubicado en Erill-la-Vall, la antigua capital de los señores feudales, donde se le introducirá en las características de todas y cada una de las iglesias. Es raro el día del año en el que no hay visitantes.
"Hemos conseguido crear una marca que aúna la cultura y la naturaleza –opina Perelada–, porque de hecho el primer gran atractivo de la Vall de Boí es el parque Nacional de Aigüestortes, que atrae cada año a unos 200.000 visitantes y que es la principal fuente de ingresos del municipio. "Nuestra oferta turística se complementa con una estación de esquí y el balneario de Caldes de Boí, dos polos de calidad".
La declaración de patrimonio también destacaba que el conjunto era el reflejo artístico de una sociedad que se había estructurado en torno a dos poderes, el señorial de Erill y el antiguo obispado de Roda de Isábena, en la Ribagorza aragonesa. "Esa unión de los dos territorios ribagorzanos vuelve a ser una realidad gracias a que estamos desarrollando un programa piloto del plan de desarrollo rural y que hemos bautizado con el nombre de Ribagorza Románica", explica Joan Perelada. El alcalde también es el presidente de esta asociación que agrupa a municipios aragoneses y catalanes y que supone una inversión del Ministerio de Medio Ambiente Rural y Marino de 25 millones de euros hasta el año 2012. Los fondos están ayudando a crear iniciativas en el campo de la hostelería, la restauración y la rehabilitación de patrimonio histórico para crear.





