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El feriado de Año Nuevo deja réditos a hoteles
Cuenca (eltiempo.com.ec) Desde tempranas horas del día comenzó ayer el retorno de los miles de visitantes que llegaron a Cuenca con motivo del largo feriado de Año Nuevo, muchos de los cuales ocuparon alrededor del 50 por ciento de las 6.000 plazas de hospedaje.
“Esto crea optimismo en el sector turístico de Cuenca, que se encuentra preparándose para el nuevo feriado del Carnaval”, agregó Hernández. Mencionó que estas acciones son parte de la agenda impuesta por el Comité Interinstitucional de Feriados, que lo integran el Ministerio de Turismo, Cámara de Turismo del Azuay, Fundación Municipal de Turismo para Cuenca, Gobierno Provincial y la AHOTEC.
Daniel Hernández calificó como positivo al feriado que culminó, aunque añadió que existe preocupación entre los socios del gremio, por el incremento de hoteles en Cuenca, “lo cual obligará a trabajar más en la promoción de la ciudad y sus atractivos”, aseveró.
Sebastián Quezada, encargado de la gerencia del hotel Oro Verde de Cuenca, manifestó que pese a la crisis que se vive en la actualidad, la ocupación de la oferta total de habitaciones, que es de 75, fue del 45 por ciento durante Navidad y del 65 por ciento durante el final del 2009 e inicio del nuevo año.
Quezada agregó que las reservaciones se hicieron desde el 28 de diciembre, luego los huéspedes comenzaron a retornar a sus respectivas ciudades y países, a partir de las primeras horas de ayer.
Satisfacción
Entre los huéspedes del hotel Oro Verde estuvieron 14 miembros de la familia Ramírez, oriundos de Santo Domingo de los Tsáchilas, que destacaron los atractivos de Cuenca, como su arquitectura colonial y la amabilidad de su gente. Boris Ramírez, sostuvo que se van satisfechos de su estadía en la ciudad, pese a ligeros inconvenientes, sin embargo no descartaron volver en una nueva oportunidad a la urbe a pasar un nuevo feriado o una temporada de vacaciones más larga.
Muchos de los visitantes nacionales que dejaron la ciudad lo hicieron por medio del transporte público intercantonal e interprovincial, desde la Terminal Terrestre, como los ocho miembros de la familia Solórzano, oriundos de La Troncal. Notablemente alegres, los Solórzano manifestaron que se van satisfechos por el trato y la amabilidad de los cuencanos.
“Son gente cálida y tienen una rica gastronomía”, sostuvo una de las jóvenes, al mencionar lo sabroso que es el chancho hornado, el seco de pollo y otras delicias que son parte de las comidas típicas de Cuenca.
Para los estadounidenses Jeremy Aaron y Fanchon Burns, oriundos de Minessotta, su corta estadía de dos días en Cuenca la aprovecharon para conocer el Parque Nacional Cajas y recorrer el Centro Histórico. Aaron calificó a la ciudad como muy tranquila, lo cual constituye un atractivo para los extranjeros, que huyen del ruido y el trajín de las grandes ciudades, dijo.
Según Antonio González, estudiante oriundo de Manta, cuya familia se hospedó en La Posada del Ángel, fue la primera vez que llegaron a Cuenca. La grandiosidad de la Catedral Nueva y la arquitectura colonial le impresionaron.





