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La luna, el Carnaval y la Semana de Turismo

uruguayUruguay, (larepublica.com.uy).- El Uruguay es conocido en el mundo por haber ganado el primer mundial de fútbol en 1930, por haber vencido a Brasil en Maracaná en 1950 y por tener el Carnaval más largo del mundo. Un Carnaval que no se detiene nunca; como diría Larra, en Uruguay todo el año es carnaval.

Cierto es que hace 40 años también era conocido por los audaces golpes de los Tupamaros, y más recientemente por los premios recibidos por Jorge Drexler así como por el digno papel desempeñado por la Selección Nacional en el último mundial.

Pero es innegable que la duración de las carnestolendas en Uruguay es un rasgo distintivo. Aquí, el Carnaval empieza el 1 de febrero y concluye el último domingo de la semana que se conoce como Semana de Carnaval y que acaba de empezar: pero en realidad, el Carnaval no termina nunca porque las murgas se trasladan a escenarios más formales y siguen actuando en invierno y en primavera, como para dar razón a don Mariano José de Larra, quien había sentenciado que todo el año es Carnaval, allá por la primera mitad del siglo XIX.

Las carnestolendas eran una fiesta pagana, probablemente en honor a Baco, el dios del vino, aunque hay historiadores que remontan su origen a las Saturnales o incluso a festividades en Sumeria y Egipto. Pero como suele ocurrir, la Iglesia Católica se apropió de esa celebración dándole un carácter religioso y haciéndola coincidir con la Cuaresma, un tiempo de reflexión y ayuno cuarenta días antes de las Pascuas. Pero el espíritu pagano nunca pudo ser doblegado, de modo tal que el Carnaval fue siempre un tiempo de desenfreno, de desinhibiciones, de tirar la chancleta, bailar, beber y dar rienda suelta a los instintos.

En nuestro país, carnavales eran los de antes: los famosos bailes en el Solís; los corsos con papelitos y serpentinas, ámbito ideal para flirtear con alguna misteriosa mascarita; los desfiles con el carro de El Chaná; los verdaderos tablados, construidos con tablones apoyados sobre bidones y adornados con figuras alegóricas de papier maché sobre una armazón de alambre... En fin, altri tempi. Como diría Borges, "se los ha llevado el tiempo, el tiempo, que es el olvido".

Pero volviendo al asunto de la fecha de comienzo de las carnestolendas, usted, caro lector, habrá notado que el Carnaval oficial (el de la Semana de Carnaval) no cae siempre en la misma fecha (ora en febrero, ora en marzo), y que, coincidentemente, la Santa Semana de Criollo Turismo (cuarenta días después de Carnaval) un año se presenta en marzo y al siguiente en abril, sin un criterio. ¿Quién determina cuándo hemos de disfrazarnos y organizar guerras de agua? ¿De qué depende que comamos bacalao en marzo o en abril?

La culpa de esas oscilaciones no la tiene ni el gobierno, ni las Naciones Unidas, ni Ben Laden, ni Kadafi, ni el neoliberalismo, ni el marxismo, ni el Goyo Alvarez. Nada de eso, amigo lector; se trata de razones astronómicas: todo está regido por Selene. Así como lo oye. Bueno, es de suponer que usted ya había advertido que en Semana de Turismo siempre tenemos Luna llena, y que en la Semana de Carnaval el satélite se halla siempre en fase nueva, de modo que la noticia no ha de sorprenderlo demasiado. Pero seguramente usted ignora la causa de esa comprobación empírica.

La cosa es así. El domingo de la Semana de Turismo (para los cristianos, el domingo de Pascuas, o el día en que se celebra la resurrección de Cristo y los chiquilines exigen su huevo) debe ser el domingo inmediatamente posterior a la primera Luna llena tras el equinoccio de primavera, y por esa razón puede ser tan temprano como el 22 de marzo, o tan tarde como el 25 de abril. En consecuencia, el Carnaval ­que debe celebrarse antes de la Cuaresma Cristiana­ se fija cuarenta días antes de la Semana de Turismo.

El misterio ha sido develado. Como usted seguramente ya sabe, el pasado viernes 4 se hizo la Luna Nueva (que se podrá apreciar hoy en el crepúsculo vespertino siempre que no haya nubes), y la Luna llena inmediatamente posterior al equinoccio de otoño (alrededor del 21 de marzo) será el lunes 18 de abril, por lo que el domingo de Pascuas ha sido fijado este año el 24.

 

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