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Países de América Latina y el Caribe considerados como superpotencias en biodiversidad



Caracas, (avn.info.ve).- De acuerdo con un nuevo informe del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), una extraordinaria variedad de bienes y servicios que proporciona la rica flora y fauna de América Latina y el Caribe está en juego, a menos que los gobiernos de la región asuman su pleno potencial como superpotencias en biodiversidad.

El informe denominado América Latina y el Caribe: una superpotencia en biodiversidad, presentado en la Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno, insta a los responsables a formular políticas y evaluar la contribución económica de la biodiversidad y los servicios de los ecosistemas en ámbitos como la producción de alimentos, el control de enfermedades, la fabricación de productos farmacéuticos y el turismo, entre otros, abogando al mismo tiempo por las inversiones y aportaciones en actividades comerciales sostenibles.

Este nuevo documento reúne las investigaciones llevadas a cabo durante dos años sobre el potencial a largo plazo de la región como superpotencia en biodiversidad, y hace hincapié en la importancia de la biodiversidad y los servicios de los ecosistemas para el desarrollo sostenible y la competitividad a largo plazo de la región.

Para el secretario general adjunto de las Naciones Unidas y Director del PNUD para América Latina y el Caribe, Heraldo Muñoz, América Latina y el Caribe posee una de las mayores dotaciones de capital natural del mundo.

Muñoz dijo que “las políticas recomendadas en nuestro informe tienen el potencial de transformar los modelos tradicionales de desarrollo, mejorando la calidad de vida de millones de personas mediante la conservación y recuperación de nuestra biodiversidad y servicios de los ecosistemas”.

El informe recomienda que los gobiernos propongan iniciativas, como las desgravaciones fiscales, para las inversiones directas públicas y privadas al tiempo que aumentan los esfuerzos para preservar los ecosistemas.

También aconseja aumentar la sensibilización en los encargados de formular políticas, los consumidores y los pobres rurales, además de invertir para estar a la vanguardia de las tecnologías, productos y mercados basados en la biodiversidad y los servicios de los ecosistemas.

Según el informe, los países pueden incrementar los beneficios económicos invirtiendo en sectores clave relacionados con la biodiversidad como agricultura, pesca, silvicultura, servicios relacionados con el agua, áreas protegidas y turismo, factores decisivos para la economía de la región.

Asimismo, señala que en la región alberga a seis de los países con mayor biodiversidad del mundo: Brasil, Colombia, Ecuador, México, Perú y Venezuela; además, cuenta con la única área con la mayor biodiversidad del planeta, la selva amazónica. Sólo en Sudamérica se encuentra más del 40% de la biodiversidad de la Tierra, y más de una cuarta parte de sus bosques.

El informe añade, además, que los productos y servicios relacionados con la biodiversidad son de vital importancia para la región y su uso sostenible y estratégico, el cual puede ayudar a impulsar el crecimiento a largo plazo de la región.

En ese particular, Venezuela -a partir de la Conferencia sobre Medio Ambiente y Desarrollo efectuada en Río de Janeiro en 1992- se comprometió con los objetivos del Convenio sobre Diversidad Biológica (CDB), que incluye la elaboración periódica de las estrategias nacionales de conservación para la diversidad biológica, que garanticen su protección desde el nivel genético hasta el ecosistémico, la utilización sustentable de sus componentes y la participación justa y equitativa de los beneficios que se deriven de la utilización de
los recursos genéticos.

En 1994 Venezuela ratifica como ley el Convenio, comprometiéndose a la elaboración de estrategias, planes o programas nacionales para la conservación y la utilización sostenible de la diversidad biológica, que estén integrados en los planes de la Nación.

La Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, aprobada en 1999, da un papel preponderante a la diversidad biológica, los recursos genéticos y los procesos ecológicos, declarándolos como de utilidad pública e interés general en la Ley Orgánica del Ambiente.

Posteriormente, en el año 2000 se crea la Oficina Nacional de Diversidad Biológica con el fin de hacer seguimiento y dar cumplimiento a los compromisos establecidos con el CDB.

En el 2001 se presentó la primera Estrategia Nacional para la Conservación de la Diversidad Biológica de la República Bolivariana de Venezuela; ésta logró levantar información importante basada en un diagnóstico
nacional que se enfoca en tres grandes áreas temáticas: conocimiento, conservación y aprovechamiento sustentable, lo que generó las líneas estratégicas como vías para consolidar una sociedad más justa y equitativa para las presentes y futuras generaciones.

En la actualidad, esas líneas comprende: Gestión de la información sobre Diversidad Biológica; Conservación de especies amenazadas; Áreas estratégicas para la conservación; Aprovechamiento sustentable de la Diversidad Biológica; Prevención, control y erradicación de especies exóticas; Control y fiscalización de organismos genéticamente modificados y Prevención y manejo del tráfico o comercio ilícito de especies. Todas apuntan hacia la revisión profunda de los enfoques nacionales, en la búsqueda de acciones eficaces para la disminución de la perdida de la Diversidad Biológica, alineada además con el Proyecto Nacional Simón Bolívar.

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