Barceló abrirá su cuatro hotel en Turquía el próximo 1 de marzo
MADRID, . (EUROPA PRESS) Barceló inaugurará el próximo lunes en Ankara su cuatro hotel en Turquía, que se sumará a los dos que ya posee en Estambul y a un tercero en Antalaya, confirmando así su clara apuesta por este destino, lo que la convierte en la cadena hotelera española con mayor presencia en el país.
El Barceló Ankara Altinel, de cinco estrellas y 172 habitaciones, y en régimen de alquiler como los otros tres establecimientos, estará dirigido tanto al turismo de negocios como al vacacional, al igual que sus dos hoteles en Estambul (el Barceló Eresin Topkapi y el Barceló Saray).
La compañía confía en los buenos resultados de la combinación de estos dos segmentos y del flujo de turistas hacia Turquía, uno de los pocos países europeos que cerró 2009 con cifras positivas pese a la crisis.
Turquía recibió el año pasado 27 millones de turistas extranjeros, de ellos más de 376.000 españoles, lo que supone un incremento del 10%.
La demanda de un destino que está funcionando "bien" y que además compite con España, unido a los intereses económicos de empresas españolas en el país, es fundamental para Barceló de cara a atraer al cliente corporativo y al turista atraído por Turquía.
De hecho, el director del Barceló Eresin Topkapi, Enrique Acrich, subraya que en enero la ocupación se situó en el 75%, "siendo éste el mes más flojo", un récord que hace augurar que puede ser "un buen año" para Estambul, Capital Europea de la Cultura 2010.
Para Acrich la celebración de múltiples actividades culturales en la ciudad puede beneficiar al nuevo hotel de la cadena en Ankara en la medida en que la capital turca es "paso obligado" hacia Capadocia o Estambul, principales destinos en los circuitos turísticos al país.
No obstante, Barceló tiene la intención de seguir creciendo en Turquía y no descarta abrir más establecimientos. Acrich apuntó a la región del Egeo como una de las opciones.
La cadena cuenta actualmente con 184 establecimientos, de ellos un 22% en propiedad, un 43% en gestión y un 27% en alquiler. Precisamente estas dos últimas fórmulas le permiten lograr un nivel más alto de rentabilidad con menores riesgos y mayor posibilidad de inversión para un negocio seguro. Barceló tiene contratos firmados para incorporar 15 establecimientos de aquí a 2012.
Gustavo es el asador: “A la costilla no la comen. Las achuras, menos. Todo pulpa y algo de chorizo. Tiene que estar casi crudo, porque si está seco lo dejan”. Así es el asado para extranjeros. Este viernes la mesa se prepara para 20 comensales.
Germán González Castro instaló el hostel hace más de seis años. Fue uno de los primeros de Córdoba. Ahora hay cerca de 30. “El negocio explotó después de la crisis de 2001. Con la devaluación, los europeos vieron que era más barato ir de la Patagonia a Bolivia por Argentina que por Chile”, explica.
Una cama en los “dormis” (habitaciones compartidas con cuchetas) cuesta sólo 10 dólares. El Córdoba Backpackers también tiene habitaciones privadas y algunas con aire acondicionado.
Otros espacios que no deben faltar en un hostel son una cocina compartida, un buen espacio para leer, tomar cerveza y dialogar y algunas computadoras con Internet.
Entre estas actividades se les va el tiempo a los mochileros: conversar, beber, leer, chatear. Por supuesto, pasear. En Córdoba, según ellos, lo mejor es la noche, con muchos bares con estudiantes de todo el país y mujeres bonitas.
“Para el extranjero es una oportunidad única para interactuar con argentinos que no sean porteños y descubrir esas diferencias”, dice Germán.
También ir de compras es otra alternativa. James, brasileño de Natal, pregunta dónde puede comprar una lente para su cámara. Hace un día que llegó. Está de paso, camino a Santiago de Chile y luego vaya a saber por dónde seguirá.
Bianca e Isolde, dos francesitas de 19 y 20 años, llegaron hace dos días a Córdoba, pero hace seis meses que están en Argentina trabajando en orfanatos. Visitaron los museos cordobeses, donde no les fue muy bien. “Uno estaba cerrado y en el otro no había mucho para ver”, dice Isolde en buen español.
Comieron locro. ¡En verano! “Estaba muy salado. Comimos poco. Nos regalaron un postre”, confiesa Bianca. También fueron a Cuesta Blanca. El río les gustó. El viernes piensan romper la noche, sábado de shopping y el domingo dormirán hasta que se suban a otro colectivo con destino a Iguazú.
También son francesas Paulina (24) y Pierre (26). Es el primer viaje que realizan juntos como mochileros. El fin de semana irán a La Cumbre para hacer parapente.
Fueron a Patagonia, llegaron a Chile y ahora están volviendo a Buenos Aires. Hace dos meses que están viajando. “Es un lindo lugar para descansar después de Patagonia. La ciudad está bien. No gustaría quedarnos un tiempo más”, dice Paulina.
Gustavo llega con el asado a la mesa y reparte las jugosas porciones. Los chicos no dejan de conversar y ordenadamente se sirven ensalada, vino y cerveza. El ambiente es muy agradable.
Germán tiene miles de anécdotas ocurridas en su hostel. Aquí estuvo el primer caso sospechoso de gripe A de Córdoba, que luego no fue. También tuvieron a una joven europea dos días internada con el saché de suero clavado en una de las cuchetas de la habitación.
“No quería ir a un hospital. Tenía miedo. La cuidamos entre nosotros y los pasajeros. En definitiva, un hostel es una gran familia”, asegura.
Qué dice la guía
DJ y jesuitas. “Córdoba es una fascinante mezcla de lo viejo y lo nuevo. ¿Dónde más encontrarás DJ haciendo girar electro-tango en bares repletos de estudiantes cerca de ruinas jesuíticas del siglo XVII?”, dice la famosa guía Lonely Planet para mochileros.
$ 38 la noche en “dormis”
A compartir. Una noche en los “dormis” (habitaciones compartidas) de un hostel cuesta 10 dólares. Es la opción más barata. También hay habitaciones privadas con baño propio.
Desde 2001. En Córdoba, los “hostels” explotaron luego de la crisis de 2001. El tipo de cambio les convino a los extranjeros. En Capital hay casi 30 hosteles.
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